Como se ha reflejado en alguna de las entradas anteriores, los páramos son hábitats óptimos para albergar a una de las aves más amenazadas de Europa: la alondra ricotí. Sin embargo, también funcionan como reservorios de un gran número de especies vegetales, algunas de ellas realmente escasas en la península ibérica. Así, muchas plantas encuentran en los páramos las condiciones idóneas para desarrollar su ciclo de vida, cumpliendo un rol ecológico importante en el ecosistema.

Las abundantes lluvias previas a la primavera permitieron que muchas de ellas se desarrollaran de manera extraordinaria, y así se ha visto durante los muestreos primaverales del LIFE Connect Ricotí, donde se ha podido documentar esta diversidad florística en algunas áreas de estudio como las parameras de Molina de Aragón o los páramos conquenses.

Incluso para los aficionados a las orquídeas, los páramos son espacios naturales sin alterar donde se refugian varias especies, que pueden llegar a encontrarse en gran número y a formar en algunas ocasiones híbridos naturales. Por ejemplo, un paseo durante los meses de abril por los páramos de Moya pueden ser una buena opción para disfrutar de una buena sesión de orquídeas, especialmente aquellas del género Ophrys y Orchis.




