Durante la primavera, en el proyecto LIFE Connect Ricotí instalamos trampas de caída (pitfalls) en las distintas áreas de estudio. Su objetivo es evaluar la disponibilidad de alimento para la alondra ricotí, una especie altamente dependiente de la presencia de artrópodos en su entorno. En otra entrada de la web explicamos en detalle cómo funcionan estas trampas y por qué son tan útiles en estudios de ecología trófica.
Una vez finalizada la campaña de campo, llega el turno del trabajo de laboratorio, que suele concentrarse en otoño. El proceso sigue siempre el mismo protocolo para garantizar la comparabilidad entre años y entre zonas de estudio.
1. Pesado y conservación inicial de las muestras
Cada muestra de artrópodos se pesa cuidadosamente para obtener datos precisos de biomasa, una medida clave para estimar la cantidad de alimento disponible en cada territorio. Tras este primer análisis, las muestras se vuelven a conservar en etanol para su uso posterior.

2. Triturado y preparación para metabarcoding
El siguiente paso consiste en triturar las muestras mediante un procedimiento exhaustivo y controlado para evitar cualquier tipo de contaminación. Este trabajo se realiza en campanas extractoras, donde los artrópodos se procesan hasta obtener un material homogéneo. Los triturados resultantes se almacenan en tubos Eppendorf, etiquetados uno a uno.

3. Análisis moleculares
Estas muestras se envían posteriormente a laboratorios especializados que aplican técnicas de extracción de ADN y de ADN metabarcoding, un método basado en el uso de marcadores genéticos específicos y la secuenciación masiva. Gracias a esta tecnología es posible identificar de manera precisa los distintos taxones de artrópodos, permitiéndonos conocer qué tipos de presas están disponibles para la alondra ricotí y cómo varía su dieta potencial entre localidades.


